CARTA XVII: DESDE ROMA CON AMOR

CARTA XVII: DESDE ROMA CON AMOR
Estos días me encuentro en Roma junto con Cris y más familia. Roma (ya sabéis, "amoR" si lo leemos al revés) es denominada Ciudad Eterna la historia que respira en prácticamente cada esquina. Estos tipos inventaron el alcantarillado, el derecho, el primer periódico, los servicios postales, las carreteras, los Spa, el primer gran estadio y el primer gran circuito de carreras, los banquetes extravagantes y hasta las sandalias.

Los emperadores se venían arriba, alimentando más y más su "egoteca", hasta el punto de que solían llevar a un empleado detrás en los desfiles para recordarle al oído la siguiente frase "recuerda que tú también eres mortal", y hasta cambiaron el calendario y metieron con calzador dos meses más con su propio nombre: Julio (Julius) y Agosto (Augusto). Al final, como siempre (hay cosas que no cambian en 2.000 años), la burocracia, el despilfarro, la corrupción, las guerras y las infidelidades acabaron con uno de los mayores imperios que el mundo ha conocido.

Sin embargo, mientras paseo por algunas de las calles más bonitas de la ciudad, Via Coronari y sus pequeños comercios o Via Reginella tras un buen plato de cacio e pepe, me doy cuenta de que los romanos todavía consiguen que la vida real se imponga a la digital (o virtual), su dolce far niente (el placer de no hacer nada) está por encima de la inmediatez y las pantallas.

Disfrutan de la comida, no es una tarea que ejecutan sino una reunión social, cocinan y visten la mesa, y disfrutan más del proceso que de la comida en sí. No tienen tanta prisa, van caminando, en bicicleta o en Vespa por la ciudad. Se reúnen en las plazas, juegan al dominó y las cartas, aún fuman con elegancia, y sí no hay ciudad con más escultores. Esculpir en una piedra la imagen de alguien, y que sea idéntico, siempre me ha parecido magia. Son apasionados, a veces intensos, pero es que la vida es carpe diem y memento mori, por eso montan una verbena en Trastevere o una fiesta de arte y máscaras en Palazzos.

Todo esto me trae a la mente la gran película de Woody Allen donde lo mismo encuentra un tenor que sólo consigue cantar bien en la ducha, o un hombre común que pasa a ser perseguido por paparazzis de la noche a la mañana, qué maravilla de escenas.

También recuerdo la mítica frase de dos de mis ídolos de la infancia, Asterix y Obelix, que siempre acababan comentando entre ellos: "están locos estos romanos".

Y como en Calma Jewels, tampoco hacemos cosas normales, ahora puedes ahorrar combinando tus joyas, ya sea para una verbena, o para una Palazzo ;)