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No te tomes demasiado en serio, todos tenemos una lucha y todos somos héroes, el humor es un arma de construcción masiva. El pasado es melancolía, el futuro ansiedad, sólo tenemos el presente. Mente de empresario, cuerpo de atleta, alma de artista. Si esculpes la roca, encuentras el diamante.
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Espera siempre lo mejor y prepárate para lo peor. Las personas, hasta las buenas, siempre priorizan en función de su momento de vida, la vida es un coste de oportunidad entre lo que quieres hacer y lo que vas a hacer. No es lo que te ocurre lo que te afecta, sino lo que piensas acerca de lo que te ocurre. Si vas a soñar, exagera.
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Todo es un ciclo, las crisis suceden a las expansiones, y de las crisis vuelven a crecer burbujas. Ley de vida, no discutas enfadado, ni prometas feliz.
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Como en las fiestas, saber cuándo marcharse ahorra muchos problemas y pérdidas de tiempo, al igual que las decisiones más importantes de la vida nunca vienen en el momento perfecto, y suelen ir acompañadas de un “¿y por qué no?”. Si no te gusta tu vida actual, cambia, sé otra persona. Sólo se vive muchas veces. Tú puedes.
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Cuando uno entiende que su único enemigo es él mismo, empieza a encontrar ese estado en el que fluir, pues la vida está siempre poniendo pruebas, es muy creativa. Nunca te compares, sé hoy un poco mejor de lo que eras ayer. Construye hábitos, pequeñas victorias.
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Comunicación, hay que explicar a alguien o a algo lo que a uno le pasa, siempre, es la única forma de volver al equilibrio, somos un péndulo que sólo descansa cuando se expresa. Si quitas cargas, el globo se eleva.
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No esperes que el resto sea como tú, que hagan por ti lo que tú has hecho por ellos, que te deben algo y te devolverán el favor. La gente se olvida del examen hasta que le obligan a examinarse, y no pasa nada. A veces simplemente no sabemos cuál es el mueble que tenemos que mover. El único fracaso es no intentarlo.
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No esperes que te entiendan, sigue a tu corazón, y usa la cabeza para seguirlo, no al revés. Cuando quieras cambiar, hacer algo diferente, te dirán loco, que no puedes, etc. Pero si lo consigues, te dirán: «sabía que lo harías». Si luchamos podemos perder, pero si no luchamos, ya estamos perdidos.
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La sociedad llama optimistas a los que creen que las cosas pueden lograrse y están dispuestos a pagar el peaje. No se paran a pensar que no es optimismo, es el entrenamiento de la disciplina. Hace falta una gran victoria para borrar todas las demás derrotas. A eso a veces, lo llaman tener suerte.
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Sonríe, cuando más cuesta, más valor tiene. El que ríe roto, vale doble.
Dimas S.