Salgo a la calle, de alguna forma siento una extraña culpa (¿por haberme marchado así?, ¿tenía que haberme quedado En Madrid y luchar por Martina?). Bajé rápido a ver el mar, es el primer instinto que tenemos la gente que no vivimos cerca del mar.
Además, vamos directos al puerto, por alguna razón, igual son las redes, no tanto el pescado, vamos como buscando que algo nos atrape a nosotros también. Paseando por las casitas de los pescadores, aprecio la dignidad, el orden y la belleza de esos pequeños hogares.
- ¡Uri! ¡pero bueno, qué alegría encontrarte por aquí!
Me giro, y encuentro incrédulo al misterioso pianista, aquella noche en el Toni2 donde Martina y yo nos besamos por primera vez. Vestido con camiseta de rayas marinas y blancas y amarrando una barquita al puerto.
-Pero... ¡qué hace usted aquí amigo!
-Vivo ahí -responde señalando una de las casitas de los pescadores- ¿y tú? ¿qué te trae por estas tierras?
-No sé por dónde empezar, supongo que un poco todo, el despecho, la culpa, me asfixiaba... necesita una huída hacia adelante.
- ¡Ay, Uri! ... en las situaciones malas uno siente más culpa de la que debe, y en las situaciones buenas uno siente más mérito del que tiene...
-Es posible, pero bueno, trato de encontrarme, saber quién soy ahora mismo, y además, dicen que el mar lo cura todo, ¿no?
-Aquí no hay mar Uri, esto es océano muchacho, es algo mucho más profundo.
Nos pone en nuestro lugar, anula nuestro ego. Hay que dedicar la primera parte de la vida a tener un ego fuerte, y la segunda mitad a ir deshaciéndose de él. Esto es de las pocas cosas claras que he aprendido en mi vida...
-Vaya, tengo que dedicar el resto del día a pensar en esto...no quiero estresarme más.
-No se trata de elegir una vida sin estrés, sino un estrés que valga la pena Uri. ¡Y no te estanques!, como decía Hockney: “la piscina, a diferencia del estanque, refleja la luz. Por eso, se les llama “mala hierba” a las flores silvestres”.
-Supongo que a veces, hay que cambiar centavos de felicidad por un poco de paz.
-Ves con todo muchacho, no olvides que los años que tienes… en realidad son los años que ya no tienes.
Dimas S.