Nadie se siente adulto. Este es el secreto inconfesable del mundo. El tiempo es una patada a la lata hacia adelante, y lo que va quedando son los niños que fuimos, pero sin apenas tiempo para jugar. Elcuerpo, a veces, no sigue a la cabeza, y al revés. Pero de vez en cuando, se ponen de acuerdo, y todo vuelve a tener sentido otra vez. Párate a pensar lo increíble que es que dos personas sueñen lo mismo a la vez.
Confundimos una y otra vez lo que queremos, con lo que amamos. Querer, es arrancar una flor porque me gusta. Amar, es regar esa flor cada día, sin arrancarla. Bendita humanidad, si no tropezáramos de nuevo con la misma piedra (como cantaba Julio Iglesias) dejaríamos de tener argumentos para hacer cine, música, libros o pinturas.
Me gusta la IA, pero mientras pongo un vinilo, leo en papel, y miro el último collage de posavasos, pegatinas, tarjetas y postales que acabo de colgar en la pared. Los recuerdos son los dividendos que paga la experiencia.
Que estación tan especial el otoño. Elotoño es un adulto recogiendo lo que queda de una fiesta de verano. Yo, que sufro de tendencia a la melancolía, me paso el tiempo planeando mi próximo gran golpe, con un optimismo patológico, y un sentido del humor que roza lo absurdo. Si fuera un personaje de Friends, sería claramente Chandler Bing.
Madrid tiene a veces cosas de pueblo. Si te fijas, se oyen las campanas de la iglesia, alguien vuelca un cubo de agua en la acera tras fregar su portal, otro escribe a mano un cartel de "vuelvo en 10 minutos". Y el otro día, caminando por la Calle de los Mancebos, me quedé mirando a un cartero que arrastraba su carrito por la acera, sin prisa, se detenía a depositar con mucho método cada carta de papel en cada buzón, y hasta sonreía.
Ojalá pudiera enviar estas cartas semanales en papel, pensé. Y me vino a la cabeza una frase reciente de un amigo: "Alma y piel...alma y piel..."
Dimas S.