Carta XXXIII: Algunas pulseras necesitan de dos manos para poder cerrarse.

Si la razón es buena debemos ser como esa gota de acuarela que se expande en contacto con el agua.

Si la razón es buena hay que sonreír, requiere mucha risa que las cosas duren mucho tiempo.

Si la razón es buena hay que contar (con) todo para no engañarse a uno mismo.

Si la razón es buena, merece la pena llegar tarde, y dormir con gafas para ver mejor los sueños.

Si la razón es buena, seremos como el soldado que confía en su líder y le sigue literalmente hasta la muerte.

Si la razón es buena, se intuye...y la intuición es un atajo de experiencia que proviene de un trabajo intenso realizado previamente.

De ese trabajo intenso he ido deduciendo que, en ocasiones, el azar es cuidar los detalles:

La tilde que cambia la palabra amó por amo, que distingue el tacto de una sábana, de la sequía de una sabana.

La lucha de dos copas de vino por derramarse, ganar la batalla a la rutina, y que tú te la bebas antes.

Museos que exponen una colección que consigue despert-arte. La guerra entre soledad buscada y soledad inherte.

No hace tanto de ayer, si todavía lo recuerdas hoy. La nostalgia es una descarga errónea del presente.

La vida, a veces es ese instante hiriente en el que, acariciando una oreja, te arañas con el pendiente.

Qué sé yo, algunas pulseras necesitan de dos manos para poder cerrarse, ¿no?

Dimas S.

PD: Hablando de pendientes y de pulseras ... echa un vistazo, y cuida los detalles 

* No te lo pierdas, -15% en 2 joyas, y -20% a partir de 3 joyas.