CARTA XIX: DEBILIDADES HUMANAS

CARTA XIX: DEBILIDADES HUMANAS
En nuestro día a día, hay un montón de cosas sobre las que pensamos que tenemos el control, y no son más que respuestas genéticas en base a tiempos pasados. Para la humanidad ha pasado mucho tiempo, pero para nuestros genes no tanto.

Por ejemplo, cuando alguien siente ansiedad, tendemos a darle agua. Realmente no tiene sed, es que hace muchos años, cuando una cebra o un cavernícola se paraban a beber en un río, era porque sabían que no había peligro. Así que nuestro cerebro todavía entiende que un vaso de agua nos calma. Lo mismo ocurre con el canto de los pájaros, significa que no hay ningún depredador cerca. Por la misma razón, un bosque (o una calle) en silencio, nos da miedo.

Con los colores pasa lo mismo, el rojo y el amarillo dan hambre (McDonald's), porque en la época de cazadores y recolectores, los frutos y flores eran de colores y destacaban entre el anodino verde, marrón y colores más planos del bosque. Por eso también, los hombres que eran cazadores, prefieren el verde, el azul, marrón, tonos oscuros, mientras que las mujeres que eran recolectoras, prefieren colores más vivos.

Un día, llegó la agricultura y la ganadería, y fue la primera vez que el ser humano tuvo que someterse a horarios fijos, estrés por las cosechas (meteorología, procesos de cultivo, largas jornadas, etc.), y apareció el estrés, y los asentamientos fijos (no te puedes ir muy lejos de tus tierras si vives de ellas). Y así nuestro subconsciente que no habla ni oye, pero es muy químico, nos envía señales como puede: si sientes ansiedad, igual no te gusta tu vida. Si no te sientes feliz, igual te envía cortisol para que espabiles. O los gestos, cuando alguien mira a la izquierda, está recordando, y cuando mira hacia la derecha, está inventando (mintiendo).

Bien saben los mentalistas, que no se puede hipnotizar a los borrachos ni a las mentes simples, porque no son capaces de imaginar. Y luego tenemos casos de alta imaginación, como el imperio romano, donde el crisol de culturas llegó a ser tan amplio, que como no se entendían hablando, empezaron a gesticular, y por eso a día de hoy, todavía los italianos gesticulan tanto.

Sin embargo, a pesar de todas estas contradicciones, seguimos empeñados con alcanzar el siguiente nivel, en una espiral de ascensos y premios más grandes, el siguiente coche, la siguiente casa, la próxima gran obra. Decía Woody Allen que: "de las debilidades humanas, la obsesión es la más peligrosa, y la más tonta".

La vida, pienso yo, debería ser como el buen amor, donde los labios más urgentes, no tienen prisa dos besos después.

Y hablando de debilidades, os dejo un vídeo de nuestra encantadora fundadora, que os cuenta los best sellers del mes en Calma Jewels.

Dimas S.