Carta XXXV: Carta XXXV: De cebras, idiotas y abrazos

Son tiempos raros, como esos guisos lentos que uno no sabe si saldrá una comida rica, o se quedarán sin caldo. Tengo claro que un "y tú más", es un "y yo también", y que la dignidad es ser valiente, sobre todo cuando te mereces perder, más aún cuando tú te lo has buscado. Esto que es básico, la mayoría de los señores con corbata y mil reuniones, no lo entienden. La mediocridad es el arte de maltratar al de abajo, y adular al de arriba. Una sociedad necesita a los mejores al mando, no hay nada más peligroso que un tonto motivado.

A veces, cuando estoy perdido, trato de buscar cobijo en las palabras de gente anterior, que ya hizo todo el camino, y uno encuentra sabiduría curiosa, de la que se entiende en una frase:  "trata de vivir en la peor casa de la mejor calle", "la mejor medicina es cambiar de identidad por unos días", "aléjate de los envidiosos, son la policía social del placer ajeno", "nunca subestimes a un soñador bajo presión".

Algunos libros son buenos por su interior, y otros lo único bueno que tienen, es el título. Con las personas pasa lo mismo.
Los que emprendemos, pasamos a veces por todos los estados anímicos posibles en cosa de dos días. Me conmueve ver a los parisinos unidos, limpiando y recogiendo los destrozos de sus calles y comercios, y recaudando fondos altruistas para poder reabrir sus negocios y pagar sus préstamos. Los que destruyen, (al contrario de los que crean) están vacíos por dentro. Una gran paradoja es ver a alguien quemar el comercio que posiblemente esté pagando la pensión de sus padres. Visto está que no atracaron ninguna librería, así que supongo que es mucho pedir que entienda esto.

Ya que hablamos de París, quiero hablaros de una ley que existe en Disney. Se llama la Ley del Abrazo. Consiste en que todas las mascotas de Disney tienen la orden de abrazar a los niños (y a los adultos) y nunca separarse ellos primero. Es decir, Mickey te abraza, y espera pacientemente a que seas tú quien lo sueltes cuando quieras. Esto es precioso, porque nunca sabes cómo de largo es el abrazo que alguien necesita. Y si los piensas, cuando más se acercan dos corazones, es en un abrazo.

Algunas cebras critican a otras por ser negras con rayas blancas. Y otras cebras, critican a éstas por ser blancas con las rayas negras. No se paran a pensar que, en el fondo, todas son cebras.

Dimas S.